top of page

Las 2 Versiones de MAMÁ

Updated: Apr 10


Ser madre nunca es un papel único. Es una suma de versiones de ti misma que cambian según la edad de tus hijos. Pero cuando tienes una adolescente de 16 y un niño de 5 años, la maternidad se convierte en un equilibrio constante entre dos mundos completamente distintos.


Por un lado está Valeria, mi hija adolescente, que ya no pide que la cargue, sino que pide espacio. Ya no llora por un juguete roto, sino por un corazón confundido, por amistades que cambian, por inseguridades que no siempre sé cómo sanar. A veces la miro y veo a la niña que fue, pero también veo a la mujer en la que se está convirtiendo. Y ahí estoy yo, aprendiendo a soltar sin dejar de sostener.


Por otro lado, está mi pequeño Assier, que todavía cree que puedo con todo. Que mis besos curan cualquier herida y que mis brazos son el lugar más seguro del mundo. Él todavía quiere que juegue, que imagine, que corra, que ría. Él vive en el presente, en la inocencia, en la magia de lo simple.


Ser madre de ambos es vivir entre la independencia y la dependencia. Entre la fiesta y el parque de juegos, entre la moda y la necesidad. Con uno aprendo a soltar. Con el otro, a sostener.


Hay días en los que me siento culpable. Culpable por no tener siempre la energía para jugar como mi hijo quiere, o por no tener las palabras correctas que mi hija necesita. Porque la maternidad no viene con un manual, y mucho menos cuando tienes hijos en etapas tan diferentes.

Me culpo por no tener siempre paciencia, por no poder dividirme en dos. Por crecer junto con ellos y aprender sobre la marcha.


Y en medio de todo estoy yo. Una madre que a veces se equivoca, que a veces se cansa, que a veces duda. Pero que ama profundamente. Que intenta hacerlo lo mejor posible y que se llena de orgullo al hablar de sus hijos. ¿También te pasa a ti mamita verdad?.


Te entiendo perfectamente, y es que ser madre de una adolescente y un niño pequeño es un desafío, sí. Pero también es un privilegio. Es tener la oportunidad de ver el principio y el cambio al mismo tiempo. Es ser testigo del crecimiento en dos velocidades distintas. Es aprender que el amor no se divide. Se multiplica. Dime si eso no es tener suerte!.


Así que, si tu maternidad es igual a la mía, sabrás que estás viviendo mucho para una sola vida, pero que eres capaz de todo, que tienes tiempo para todo, que estudias y aprendes hasta que te vuelves experta en casi todo. Sabes que los momentos difíciles pasan, que las noches sin dormir parece que nunca terminan, pero que cada etapa tiene su fin.


Y si te sirve de algo, tú y yo sabemos que hay algo profundamente hermoso en esa diferencia de edades. Los hermanos se miran distinto, se aman distinto, La mayor se vuelve una guía, una protección, incluso una pequeña maestra. El pequeño por su parte, trae frescura, alegría, ternura y una nueva oportunidad de volver a empezar.


Al final, no importa cuándo llegan los hijos, sino cómo te transforman mamita. Porque cada uno, en su momento, llega para enseñarte una versión nueva de ti misma.

Comments


Join our mailing list. Never miss an update

Thanks for submitting!

  • White Facebook Icon
  • White Instagram Icon
  • Youtube
  • patreon2-icon_edited_edited

© 2026 espressomamitis.com

bottom of page