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La pérdida de identidad en el posparto

Sep 14
2 min read
woman discovering her own identity

Quiero contarte algo que me pasó en mi posparto y que, en ese momento, no sabía ni siquiera cómo explicar: sentí que había perdido mi identidad.


Todo lo que en algún momento me había gustado parecía que ya ni acaso. Las cosas que antes me emocionaban dejaron de generarme ilusión, alegría o simplemente ganas.


Y fue rarísimo.


Era como haber quedado sumergida en una especie de limbo lleno de humo, donde no lograba verme con claridad. No entendía qué me estaba pasando y, por supuesto, empecé a cuestionarme un millón de cosas.


¿Quién soy ahora?

¿Por qué ya no me gusta lo que antes me encantaba?

¿Voy a volver a sentirme como antes?

¿Dónde coño quedó Daniela?


Porque yo amaba bailar.

Amaba escribir.

Amaba viajar.

Amaba hablar con personas, conocer historias, inventarme proyectos, salir, crear, soñar con cosas nuevas.


Y de pronto nada de eso me generaba lo mismo.


Obviamente, en mi cabeza aquello significaba que algo estaba terriblemente mal. Yo quería volver a ser la Daniela de antes, sin entender que quizás esa era justamente una de las partes más difíciles de todo este proceso: esa Daniela también estaba cambiando.


Hoy entiendo algo que me hubiese encantado saber en aquel momento.


Convertirnos en madres también puede implicar despedirnos de una versión de nosotras mismas.


Y ojo, despedirnos no significa borrarla, olvidarla o dejar de ser quienes éramos. Significa entender que estamos atravesando una transformación enorme y que, mientras intentamos conocer a ese bebé que acaba de llegar, también estamos intentando reconocernos a nosotras mismas.


Y eso es MUCHO.


Es redescubrirte en medio de pañales, teta o biberones, noches mal dormidas, hormonas haciendo de las suyas, responsabilidades nuevas y un agotamiento que a veces ni siquiera sabías que era humanamente posible.


¿Cómo coño se supone que en medio de todo eso una tiene clarísimo quién es?


No siempre pasa.


A veces toca recalcular.


A veces cosas que antes amabas dejan de interesarte. Otras regresan después. Algunas vuelven de una manera completamente distinta. Y también aparecen nuevas versiones de ti que jamás imaginaste.


Hoy puedo mirar hacia atrás y entender que no necesariamente tenía que encontrar a la Daniela que existía antes de ser mamá.


También podía conocer a la que estaba naciendo.


Y te cuento todo esto porque si yo hubiese sabido que la pérdida, el cuestionamiento y la reconstrucción de la identidad pueden formar parte de la experiencia de muchas mujeres durante la maternidad, probablemente me hubiese ahorrado unos cuantos ataques de ansiedad intentando descubrir qué coño me estaba pasando.


Así que si hoy te miras y sientes que no reconoces del todo a la mujer que eras, quizás no necesitas apresurarte a encontrarla.


Date chance.


Estás conociendo a alguien nueva.


Y puede que un día descubras que muchas partes de aquella mujer siguen ahí, otras cambiaron y otras apenas están comenzando a aparecer.


Porque convertirte en mamá no necesariamente significa perderte para siempre.


A veces significa tener que aprender a encontrarte de nuevo.

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